El problema de Ingrid

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… Ingrid estaba sentada enfrente de mí en la mesa que daba a la calle, seguía con sus dos manos tomando su bebida y saboreando cada sorbo

El viejo interrumpió el trance de la joven

-Señorita, la primera cosa que usted necesita para una Transformación Digital, es sentarse a reflexionar con un buen café – Ingrid sonrió y sin decir palabra alguna asintió con la cabeza –

Muchas veces la vida nos va de prisa – siguió diciendo el viejo mirando hacia la calle y con la atención total de Ingrid – y nos dejamos llevar por lo que se dice por otras personas, lo aceptamos de cierto y no detenemos a reflexionar, no de manera profunda, y basta una sola pregunta

¿Es para mí?

El viejo hizo una pausa y posó sus ojos en los de la joven, buscando conocer si las palabras llegaron a su destino, supongo que se complació ya que siguió diciendo:

– ¿La transformación digital es para su organización? – y ante el ademán de decir algo de la joven, el viejo le atajó alzando su mano con la palma extendida de manera enérgica, dando intención de que era una pregunta retórica

Ingrid solo regresó a su bebida, un tanto apenada, el viejo ya era la autoridad … pensé, como en otro tiempo me pasó a mi

Señorita – dijo ahora con suavidad el viejo, le odiaba por no decir el nombre de su interlocutor siempre, como si fuera su único error en las formas sociales – lo primero que debe tener claro, es tener muchas preguntas más que respuestas, le sugiero las siguientes:

Ingrid soltó la taza de café que casi la derrama, sacó su celular y se dispuso a grabar la conversación, esa escena era de mis favoritas, conocía las costumbres del viejo y me acomodé para lo que seguía.

-Señorita, por favor permítame un minuto – alzó la mano y un joven que apenas llegó empezó a intentar coquetear con Ingrid, el viejo tronó los dedos para tener su atención y le dijo que le trajera algo, que aunque no escuché que era, sabía bien a bien que quería el viejo –

El joven desapareció tras el mostrador del café y tras un momento llegó con una libreta y un lápiz que ofreció a la señorita, ella le miró extrañada, lo tomó sin no mucha duda y lo colocó sobre la mesa a un lado de su café, eso sí, en perfecta simetría … cosa que le agradó al viejo que correspondió con una sonrisa.

– Como le decía señorita, las preguntas que sugiero son las siguientes – de nuevo Ingrid tomó su celular y atenta a grabar lo que le dijeran –

El viejo tomó el cuaderno y el lápiz y se lo puso en las manos a Ingrid con suavidad, le hizo un ademán de que debía escribir lo que dijera, Ingrid atónita solo siguió las indicaciones muy dócil

Son tres preguntas – dijo fuerte y alzando la barbilla el viejo – la primera es:

1.- ¿Sabes si tu cliente es digital?

2.- ¿Quieres digitalizar tus procesos actuales?

3.- ¿Quieres un nuevo negocio?

-Así que señorita, es importante tener CERTEZA – esta palabra casi la deletreo como para darle fuerza – de las respuestas, y me interesa conocer las respuestas antes de siquiera darle un sentido más a fondo, pero antes me gustaría decirle algo que le puede ayudar mucho.

– Le he dado un cuaderno – dijo el viejo – y no he permitido que grabe mi voz por dos razones.

La primera es que, es importante hacer nuestro el conocimiento, el ejercicio psicomotriz de escribir las ideas ayudan mucho, ya que son dos cosas que debe hacer el cerebro, retener y luego transcribir.

La segunda es … – Ingrid estaba muy atenta y yo también – ¡Qué no me gusta como se oye mi voz grabada! – y estalló en una carcajada …

Luego de un rato, como si nada hubiera pasado, el viejo siguió diciendo:

“Si no decide donde ir, puede llegar a ningún lado”

Una vez que tenga certeza de que necesita, con gusto le ayudaremos señorita, nosotros no seguimos la moda ni la innovación tecnológica – Ingrid puso una cara que daba para un meme – nos vamos a las raíces de todos los temas que es:

¡Esto es un negocio y la tecnología es solo un habilitador!

Por supuesto, no quiere decir que no seamos expertos en tcenología señorita, solo quiere decir que lo preponderante para … – el viejo hizo una pausa – le iba a decir “nuestra firma” esas frases que me quedan de vicio de mi vida anterior señorita – lo dijo en modo disculpa – lo cierto es que nuestro equipo le interesa saber como ustedes hacen más negocio y quizá, quizá no sea una transformación digital lo que busca.


El viejo se quedó en silencio, la joven siguió entretenida en su café y ensimismada en no se qué ..

Rompiendo el silencio, el viejo dijo:

– ¿Usted imagina un doctor que le receta con apenas verlo?

– No, claro que no – respondió rápido Ingrid –

-Y dígame señorita ¿Confiaría si le dice que debe inyectarse un medicamento, sin siquiera escuchar sus síntomas?

-¡Claro que no!- casi gritó Ingrid, enfadada ante lo obvio

-Perfecto – dijo el viejo sonriendo – entonces señorita huya, huya como si tuvieran lepra aquellos que le vendan Transformación Digital sin saber que quiere usted …

El viejo se levantó en dirección hacia dentro del local, y apenas avanzó unos pasos, como recordando algo se volvió a Ingrid, y le dijo:

– Señorita, la consulta es gratis … no así el café, por favor pague en la caja y que tenga un buen día

Y se encaminó hacia la barra del café, desapareciendo tras una cortina detrás de un estela humeante de café recién hecho …